Sobre nosotros

    El día que entendimos que Madrid se nos estaba escapando.

    Una tarde de octubre, los tres tomábamos vermú en una barra de Cava Baja.

    Al lado, dos turistas franceses pagaban 18 euros por una paella congelada en un sitio con menú plastificado en seis idiomas. Sonreían educadamente. Se sacaban una foto. Decían «très bon» sin convicción.

    Y nosotros pensamos: este no es el Madrid que conocemos.

    Los tres habíamos vivido fuera. Hemos comido en Roma, en Lisboa, en Lyon. Volvíamos a Madrid y nos parecía evidente: aquí se come mejor que en casi cualquier sitio.

    Pero los que vienen no lo notan. Porque acaban en los sitios equivocados.

    No es culpa suya. Madrid no se enseña. Madrid se masca con un madrileño al lado que te dice «aquí no, vamos dos calles más adentro».

    Esa noche decidimos hacer eso. Coger a la gente que viene a Madrid y llevarla donde no irían solos. A las barras donde el camarero te corta el jamón sin preguntar. Donde el vermut sale del grifo. Donde la tortilla se discute en serio.

    Tres amigos.
    Cero menú turístico.

    Llevamos años recorriendo Madrid por gusto. Conocemos a los dueños. Sabemos qué día va Antonio a por las angulas. Sabemos cuándo Pepa sirve el guiso bueno y cuándo el normalito.

    Eso es Salero.

    No somos una franquicia. No somos una app de tickets. Somos tres tipos que se ofenden cuando un turista come mal en su ciudad. Y se han organizado para que eso deje de pasar.

    Barra de un bar tradicional de Madrid

    Nuestros tours no son tours.

    Son cenas con amigos. Largas. Con varias paradas. Con guías locales que llevan al sitio que llevarían a su primo de Bilbao si viniera a visitarlos.

    Si te apetece ese plan, estamos.